jueves, 10 de febrero de 2011

San Ignacio de Loyola

Ignacio resulta herido gravemente en batalla, y en el largo y doloroso tiempo de convalecencia pidió libros. Le dieron una Vida de Cristo y un libro de la vida de los santos (se trata de Leyenda aurea, un libro que todavía se edita). Estas lecturas le llevaban, poco a poco, a pararse "a pensar, razonando interiormente: -¿Qué sería, si yo hiciese esto que hizo San Francisco, y esto que hizo Santo Domingo?-. Y así discurría por muchas cosas que hallaba buenas, proponiéndose siempre a sí mismo cosas dificultosas y graves, que cuando las proponía, le parecía hallar en sí facilidad de ponerlas por obra. Mas todo su discurso era decirse: Santo Domingo hizo eso; pues yo lo tengo que hacer. Duraban también estos pensamientos buen rato, y después. Sucedían los del mundo, mencionados más arriba, y en ellos también se paraba grande rato".

En poco tiempo irá a estudiar teología a París y fundará la Compañía de Jesús, para llevar a Cristo a todos los lugares del mundo. Muere en 1556, a los 65 años de edad.

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