miércoles, 9 de febrero de 2011

Teresa, de la frivolidad a la santidad

Santa Teresa de Jesús alcanzó la perfección en la relación con Dios. Quizás el ejemplo de su vida pueda parecer inalcanzable. Reformó una orden religiosa centenaria, alcanzó la máxima cota del misticismo y sus escritos y su vida le han valido el título de doctora de la Iglesia. Todo un ejemplo en una de las santas patronas de la Jornada Mundial de la Juventud.

La vida de Teresa de Ávila nos enseña que esto no siempre fue así. Era una mujer de su tiempo, con sus problemas y sus imperfecciones. Teresa nos enseña que a pesar de las tentaciones se puede vivir la perfección en este mundo sólo con abandonarse con decisión en los brazos del Señor.

A pesar de todas las dificultades y su propia resistencia saca adelante la reforma de las carmelitas fundando las carmelitas descalzas, quienes centran su vida conventual en la oración y en la penitencia. Silencio y pobreza extrema son sus señas de identidad, algo que no se vivía en los conventos de las carmelitas calzadas. A lo largo de su vida funda hasta 15 conventos reformados por toda España. Muere en Alba de Tormes el 4 de octubre de 1582.

Ella es maestra y modelo de oración. Su santidad no se explica sin esta vía que alcanza con mucho esfuerzo y decisión a lo largo de su vida. Largos años de sequía y resistencia no impiden que acabe finalmente enamorada de Dios, a quien abandona toda su vida.

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